Un balance político de conjunto de las elecciones. Charla de Jorge Altamira en la facultad de psicología de La Plata.
Por Jorge Altamira. 29 de octubre 2019. Transcripción de Política Obrera.
Buenas tardes. La idea de estar ahora en la facultad, colaborando con
esta lucha que la semana que viene se va a concretar en las elecciones
de centro de Psicología, francamente me entusiasma y agradezco a los
compañeros que me hayan invitado. Lo tomo como una tarea militante.
Miren, ustedes ven el título de la charla. Dice “la situación política,
las tareas de la izquierda”, parece un titulo sacado de un artículo de
Lenin de las “obras completas”. Pero yo voy a hablar de las elecciones
del domingo pasado, que, de todos modos, al final, concluye en esto de
la situación política y las tareas.
Elecciones y consciencia
Quiero comenzar con un interrogante: ¿los procesos electorales y las
elecciones, son un termómetro de la consciencia de clase de los
trabajadores? Este es un punto que debemos dilucidar necesariamente,
porque hace a la esencia de lo que esta ocurriendo en América Latina, y
hace a la esencia de lo que es el movimiento de la clase obrera. Porque
una de las manifestaciones del electoralismo, en Argentina, es
atribuirle a las elecciones la capacidad de reflejar la conciencia
política de las masas. Muchos de los que intervienen en ella lo hacen,
por lo tanto, pensando que van a reflejar esa conciencia política en un
proceso electoral. Entonces vuelvo a la pregunta: ¿Es así? ¿Los procesos
electorales reflejan la conciencia de las masas en una situación o
etapa política determinada? Porque si lo reflejan, ¿que nos dice esta
elección? Y si no lo reflejan, ¿Cómo caracterizamos la elección del
domingo? Es un punto crucial.
Entonces lo primero que tenemos que
observar es lo siguiente: hace un año y medio los chilenos eligieron a
Piñera, lo cual, desde un punto de vista de un ejemplo de expresión de
la conciencia política de la ciudadanía, colocaba a Chile en la cola de
los países con posibilidades de rebelión del mundo entero. Un año
después no sólo se produce una rebelión. Si ustedes observan con cuidado
lo que pasa en Chile van a ver una explosión de conciencia política
absolutamente extraordinaria. ¿Por qué? Porque refleja, no ya la
conciencia política que los chilenos, los trabajadores chilenos, los
estudiantes, tienen del momento actual, sino que irrumpe la conciencia
histórica de los trabajadores de Chile desde más allá del último siglo -
y por supuesto, de la lucha que libraron contra el golpe de Pinochet, y
de las traiciones que sufrieron y que posibilitaron la victoria de
Pinochet.
Porque a raíz del aumento del boleto del subte se
expresó una conciencia fantástica respecto al régimen político chileno.
Hace 40 años el régimen político chileno es un régimen político
democrático para cualquiera que abra un libro o un diario. Desde hace
dos semanas sabemos que es un régimen pinochetista disfrazado de
democracia. Porque el poder político chileno lo tienen las fuerzas
armadas que dejó Pinochet para asegurar el tránsito político de este
sistema – y que la constitución es la constitución de Pinochet. Y con
gobiernos socialistas e incluso con apoyo del Partido Comunista, nadie
ha modificado esta constitución. Es decir que se vive bajo el
pinochetismo creyendo que se vive bajo una democracia. Y cuando aparece
la rebelión popular, se cae la gran mentira.
Tuvo que salir el
pueblo en la calle para que se descubra que el régimen político
enmascara al pinochetismo. ¿Cómo se descubre esto? Primero por las
consignas, y, en segundo lugar, por la tenacidad. Porque evidentemente
un pueblo que piensa que del otro lado tienen a pinochetistas, va a la
calle con una determinación muy poderosa - y manifestó esa determinación
poderosa. En Chile todas las matanzas y toda la represión, que es mucho
mayor de la que conocemos oficialmente, -cuando se haga una
investigación se verá hasta qué punto estos 18 o 20 muertos son una
falsificación completa- cada etapa y movilizaciones marcaba un salto
político en la conciencia.
La rabia como conciencia
A mí
me impresionaron, como datos históricos, algunas cosas: por ejemplo, una
chica muy jovencita que debía ser de 13 años en un coro, en un teatro,
aparece en una red social declarando varias veces que tiene rabia. Pero
luego vi, en una entrevista televisiva, que una mujer mayor, muy
parsimoniosamente, sin mayor espíritu subversivo le dice al periodista
que la entrevista que tiene rabia. Entonces ya me llamaron la atención
dos personas, digamos, que tienen rabia. En una tercera entrevista el
periodista se acerca a una mujer que trabaja en la municipalidad o hace
tareas de limpieza y que tiene que encargarse de levantar los escombros;
entonces el tipo le dice “esta es la tarea que usted tiene”, “si
terrible, voy a quedar molida con todo lo que hay. Pero ¿sabe que pasa?
Que es bueno lo que han hecho los estudiantes; nos han sacados a todos a
la calle y hoy para mí es un gusto estar levantando todos los
escombros”.
¿Por qué me llaman la atención lo de “rabia”? Porque
es una expresión que al menos yo, que no soy un historiador profesional,
es la primera vez que la escucho desde la revolución francesa de 1789,
donde la extrema izquierda de la revolución francesa acabó sacando un
periódico que se llamaban “los rabiosos” (les enragés). Es decir que
había en la rabia un eco. Ahora, ¿Cómo una chica de 13 años tiene rabia a
un régimen pinochetista? ¿Cómo? Seguramente ni su madre había nacido
cuando estaba Pinochet. A lo mejor era la nieta de un resistente a
Pinochet o lo que fuere.
Entonces viene otro elemento, que en el
subconsciente de las masas la propia historia del pueblo no desaparece
nunca. Eso hay que tenerlo muy presente, porque hay gente que cree que
la conciencia revolucionaria de clases o como ustedes quieran es un
fenómeno instantáneo; tiene lugar en tiempo real – y que no es la
cristalización de muchas otras experiencias de la clase obrera. Entonces
no puede prever, el que desconoce eso, qué es lo que va a hacer la
clase obrera ante un fenómeno político; porque los únicos datos que
tiene, si no tiene esta conciencia histórica, son las últimas
conversaciones que puedan haber tenido con algún obrero en un lugar y
entre River y Boca alguna noticia curiosa, que se yo, hablar un poquito
de política. Ese no es el terreno.
Los cuadernos de las Asambleas
Pero en Chile, el sábado pasado, se empezaron a poblar los barrios de
asambleas populares, y de asambleas populares con un tipo de
organización que nosotros no tuvimos cuando acá ocurrieron durante un
periodo breve o más o menos breve, después del argentinazo. Porque
después de discutir, estas asambleas armaron mesas y en las mesas
designaron secretarios de actas. El secretario de actas tenía que
recoger, en las distintas mesas en las que se agrupaba la gente, las
quejas y reivindicaciones de los miembros de las asambleas populares
para ser elevadas a una Asamblea Constituyente. Es decir que esta gente
ya estaba descontando una asamblea constituyente que nadie ha convocado y
estaba haciendo su planteo reivindicativo. Porque son planteos
reivindicativos muy profundos sobre salud, sobre educación, sobre
vivienda, sobre transporte; son planteos que remueven toda la vida
social de Chile.
Naturalmente, no se si ustedes lo saben, yo
supondría fácilmente que sí, si esta fuera la facultad de historia y no
psicología, que en la revolución francesa fue esto mismo lo que ocurrió
con los campesinos, que asistidos por algún abogado o político de la
ciudad, anotaron todas las reivindicaciones que tenían para la asamblea
constituyente. Son conocidos, conocidos es poco, recontra conocidos,
bueno, por lo menos para los franceses, como “les cahiers de doléances”,
los cuadernos de quejas o reclamos, a la asamblea nacional y a la
constituyente.
Del voto a Piñera a la rebelión
Todo esto
ocurre cuando un año y medio antes había ganado Piñera. Ahora, uno puede
decir lo siguiente: ganó Piñera pero hay una oposición de izquierda,
está el Partido Socialista, por ejemplo, y el partido comunista. Han
pasado por encima de ellos. La izquierda chilena, oficial, la conocida
(después hay grupos, de izquierda en Chile), ha estado al lado del
régimen. Naturalmente ha tenido gestos a favor de la movilización
popular, pero su principal preocupación era no darle perspectiva. Y lo
que hicieron los chilenos en todo este tiempo es abrir una perspectiva.
Ustedes miren, esto es impresionante. Es impresionante, en primer lugar
(olvidándonos que el tema nuestro son las elecciones del domingo
pasado) para discutir sobre Chile. Porque ahora Piñera hizo un cambio de
gabinete que pretende hacer las veces de una renuncia de él al
gobierno: “bueno, yo me quedo porque imagínense que si yo no me quedo se
viene abajo todo”. En una palabra: “como cambio todo, hagan de cuenta
que me fui”. Es decir, “soy otro”, “no soy el que ustedes conocen sino
otra persona”. Cambió la mitad del gabinete. Es a tal punto una
maniobra, una ficción, que la gente continúa en las calles.
Entonces tenemos un proceso político abierto etc., pero sobre el
problema de la conciencia, una lección abrumadora. Hace un año y medio
votaron por Piñera -no estos, quiero decir, no la mayoría de la gente
que está, pero también ahí, porque Piñera tuvo la mayoría. Es cierto que
el 54%, aunque esto lo voy a corregir un poquito ahora, se abstuvo;
aparentemente los que fueron a votar fueron el 46%. Pero ¿Cómo
interpretar las abstenciones? ¿son una expresión de conciencia política?
Depende. Cuando hay una campaña por una abstención activa detrás de un
programa, hay una conciencia política. Acá, en Argentina, los que no
fueron a votar a las PASO y sí votaron el domingo pasado, según los
diarios, fueron casi todos a Macri. Así que el hecho de que no hubieran
ido a votar no es una señal de que dentro de poco van a estar en las
calles. Hay una confusión. No se sabe bien. En el pasado votaron por la
Concertación (me refiero a la alianza del Partido Socialista con la
Democracia Cristiana en Chile), muchos habrán votado por el Partido
Comunista, pero no es eso lo que ha reflejado la rebelión popular en
Chile.
Este es un punto completamente crucial porque en una
elección intervienen varios factores y no solo un factor. Eso de que
interviene un solo factor es una ficción del constitucionalismo burgués,
a saber: que los ciudadanos van a votar. Los ciudadanos van a votar,
pero a partidos que ya están establecidos de antemano y por lo tanto,
hay que ver cual es la relación entre la acción de esos partidos y los
ciudadanos. Muchos de los que votaron a Alberto Fernández creen que al
final van a echar al FMI. ¿Qué reivindicaban, de qué se jactaban los
kirchneristas? De que ellos sacaron al FMI de la Argentina pagándole
10mil millones de dólares en el año 2005, rompieron toda relación con el
FMI; si vuelven, ¿romperán toda relación con el FMI? Claro, algunos
habrán votado por ese motivo, otros por otro motivo. Las elecciones son
una expresión deformada, por de pronto, de la conciencia que la gente
tiene de cada partido, del grado de conocimiento de sus programas y de
la relación de los partidos entre sí. Hay gente que votó, por ejemplo, a
Haddad del PT en Brasil para que no suba Bolsonaro, pero probablemente
no estaba de acuerdo con Haddad. Entonces la votación está plagada de
contradicciones en los votantes..
Acá en Argentina en 1999 ganó
De la Rúa. La gente que votó a De la Rúa, particularmente esa gente, fue
la que protagonizó en la Capital Federal y en las ciudades, las
jornadas que tiraron abajo a De la Rúa. Es decir que acá, en aquel
momento, hubo una extraordinaria volatilidad política. Porque los mismos
que votaron a un gobierno lo tiraron abajo en un lapso muy breve de
tiempo. Después hay otra cosa que es interesante: Macri hizo una campaña
de “si se puede” y ahora se atribuye a eso una recuperación de votos
frente a las PASO. Pero si ustedes no son olvidadizos, en las PASO el
macrismo fue denunciado por doblar las boletas para que no se vea el
nombre de Macri porque en ese caso no lo votaban. Es decir, lo que el 11
de agosto no había que mostrar para el 27 de octubre había que
mostrarlo entero. Es decir, que hubo esquinazos políticos, volantazos
políticos entre una elección y otra elección. (se interrumpe porque se acomoda el ingreso de más gente)
Método
Para retomar, en definitiva, para analizar las elecciones de este 27 de
octubre hay que volver a una cuestión básica: que las elecciones
siempre son una expresión deformada de un proceso político en lo que
tiene que ver con la conciencia de las masas y de la situación política,
y a veces puede ser extremadamente deformada. Para poder entenderla hay
que tomar una distancia de la elección, hay que colocar a la elección
en un cuadro político más general, de dónde viene y cuál es la
perspectiva, de lo contrario no puede entender lo que ha ocurrido.
Quiero decir, cada uno puede entenderla lo que quiera, pero no va a
tener una caracterización adecuada de esa elección. Este punto es
fundamental. Hay que volver a lo básico porque yo les pregunto lo
siguiente: ¿ustedes creen que esta elección reflejó el estado de ánimo
de los manifestantes del 14 y 18 de diciembre? ¿Creen que fue esto lo
que manifestaron, bajo la lluvia, las 500mil o 700mil mujeres que iban
al congreso en las votaciones sobre el derecho al aborto tanto en
diputados como en el senado? ¿Tradujo el 2x1 esta elección? De ninguna
manera, esta es una expresión completamente deformada de tendencias
mucho más importantes de las que van a prevalecer al final, incluso
aunque eso dependa de la acción de las fuerzas políticas que están
presentes y naturalmente de los partidos de izquierda.
Pero esta
caracterización es absolutamente necesaria. Yo les comentaba hace un
rato que esta elección, particularmente, ha sido tan volátil que Macri
el 11 de agosto iba con una boleta doblada de tal manera que no se viera
su nombre y el 27 de octubre fue con las banderas desplegadas. En un
momento se lo acusó de provocar la derrota del macrismo por no haber
permitido el desdoblamiento de las elecciones de la provincia de Buenos
Aires que, según quienes los criticaban, le hubiera dado el triunfo a
Maria Eugenia Vidal y de ese modo podía abrir una perspectiva electoral
favorable al macrismo. Ahora resulta que la única que fue totalmente
derrotada, aparte de Macri a nivel presidencial, fue María Eugenia
Vidal, en la provincia de Buenos Aires. Entonces cuidado con comprarse
cualquier buzón sobre el proceso político electoral.
Los
acontecimientos han girado muchísimo. Por ejemplo, terminan las
elecciones y el gobierno pone un cepo que no podes comprar más de 200
dólares. Ahora si esto se terminó, y así cuidamos las reservas, ¿Por qué
no lo pusiste antes? Te hubieras ahorrado 22mil millones de dólares.
Porque antes, al permitir que se compre 10mil dólares por persona y al
permitir que se paguen partes importantes de la deuda, el gobierno
compró una parte del electorado, que si no lo hubiera hecho, hubiera
votado contra Macri. Macri acabó adoptando un cepo, típicamente
kirchnerista.
Por eso, la otra pregunta es la siguiente: ¿los que
votaron a Macri son macristas? Una pregunta que parece ridícula, pero
hasta donde nosotros sabemos en octubre de 2015 lo votaron porque iba a
levantar el cepo y ahora lo votan porque lo va a poner. Antes era para
‘liberar’ todo y acercarse al mundo, ahora por frenar todo y bloquearse
frente al mundo. ¿Cómo se interpreta este giro político? Quiere decir
que los que votaron a Macri en 2015, lo han votado de nuevo, pero ahora
con un programa contrario.
Una sepultura demorada
Dentro
de este tipo de ejemplo, para ir al núcleo de la cuestión, en esta
elección se procedió a un entierro, llamémosle honorable, de un régimen
que era un cadáver. Cuando he escuchado decir que con la recuperación de
votos que tuvo en el último tiempo, de dos millones de votos respecto a
las PASO, esto no sería un entierro, de nuevo se plantea un problema de
método. La política que el macrismo inauguró en la Argentina en el 2015
esta enterrada más abajo que las rocas de Vaca Muerta. A nadie se le va
a ocurrir poner en marcha ahora una política de ajuste del tipo que
Macri intentó hacer y una política de endeudamiento como entendió hacer
Macri. Eso está enterrado. Tan enterrado está que el Financial Times (su
editor Martín Wolf), pide una política de reactivación con mayores
gastos presupuestarios, porque de lo contrario, dice, el próximo
gobierno va a durar lo que un suspiro. Es decir, que esto ha sido
enterrado tardíamente, demoradamente y con honores. Por eso no es un
entierro radical - y porque le pasa el bastón a alguien que representa
de un modo general a los mismos intereses sociales. Si ese entierro
hubiese sido procesado de una forma revolucionaria, en 2018-2019,
habrían tenido un alcance mayor. Ese entierro no se produjo en forma
revolucionaria, se produjo en forma ceremoniosa y constitucional pero
las consecuencias políticas siguen en pie. Al mismo tiempo F-F ha
sufrido el golpe de que el otro le sacó 2 millones de votos de una
elección a la otra y él agregó unos 200mil votos que, probablemente, en
su mayoría vengan del FIT que como perdió 161mil, uno podría pensar que
vienen de ahí. Alguien que votó por Lavagna puede haber votado por
Alberto Fernández. Pero lo que en las primarias votaron por el FIT y no
lo votaron luego en la elección del 27 de octubre deben haber votado a
Alberto Fernández. Es la primera vez que el FIT retrocede respecto a las
Paso y dos debates presidenciales y uno entre candidatos a intendente.
Por lo tanto, la victoria del peronismo, del kirchnerismo, no es un a
victoria épica. Ahí estaban muy contentos en el bunker de México, pero
uno caminaba por la ciudad y no veía ninguna euforia ni ninguna
movilización, ninguna reacción popular, ni bocinazos ni cosas como las
que han ocurrido en episodios electorales en donde francamente hubo una
manifestación mucho más profunda.
Unidad nacional, signo de crisis
Lo que me parece particularmente interesante en esta elección es que
numerosos lugares ha habido cortes de boletas en favor del macrismo. Por
ejemplo, acá en La Plata, el macrismo fue a ‘trabajar’ a las corrientes
internas del peronismo que perdieron en las Paso, para que en la
general voten a Garro. Lo mismo ha ocurrido en Lanús, lo mismo ha
ocurrido en 3 de Febrero, es decir, acá vemos un trasvasamiento político
al macrismo del aparato, si no del kirchnerismo, sí del peronismo.
Acá tenemos un perfil político interesante porque significa que los
macristas de La Plata, de Mar del Plata, etc., ya no puede llevar
adelante el programa de Macri y se han arreglado para ser protagonistas
de Alberto Fernández, a través de la cooptación de sectores del aparato.
El caso de Córdoba es el más relevante. Schiaretti había aplastado al
PRO y a la UCR, en las provinciales, y ahora Macri aplasta a Alberto
Fernández. Es decir que casi todo el aparato peronista de la provincia
de Córdoba se fue para el macrismo. Esto significa que hay un principio
de gobierno de unidad nacional que no sería tolerable porque la gente
votó por uno o por otro pero que con el desarrollo de la crisis tiene
otra envergadura. Con lo cual, entramos en el meollo de la cuestión.
El meollo de la cuestión no es otro de que esta elección no reúne
ningún elemento político que le permita al Estado hacer frente, de un
lado al default, del otro lado a la crisis industrial, y por tercer
elemento, al enorme empobrecimiento del pueblo argentino. No hay nada
ahí en esta elección - y no hay nada en esta elección ni siquiera como
programa. Porque la posición de Alberto Fernández de que no haya quita,
de pagar todo pero que les den más plazo es lo que ha hecho Macri hasta
ahora; que postergó los pagos hasta diciembre de una parte de la deuda
de legislación local, en la idea de patear el pago hacia adelante. O por
ejemplo un congelamiento de la nafta o cosas por el estilo. Como
ustedes ven, transitan el mismo camino político. Ahora, se trata de un
camino intransitable, porque no solamente la Argentina no tiene la plata
para pagar la deuda externa, sino que Argentina tiene otro problema,
tiene una crisis industrial. Es decir, que además de pagar la deuda
externa necesita endeudarse para financiar lo que la industria no tiene,
es decir, crédito. Pero no va a haber ningún financiamiento exterior a
partir de acuerdos de postergación de los pagos en el tiempo, sin
ninguna rebaja de esa deuda externa. La deuda que la Argentina tiene en
un corto plazo es de 110mil millones de dólares sin contar los
intereses.
Entonces toda la bomba social que han ido tratando de
dilatar en el tiempo, está presente con una fuerza todavía mayor que en
el pasado. En un artículo que hemos escrito en la pagina de Política
Obrera, de nuestra Tendencia, señalamos que era muy probable que el
gobierno se vea obligado a terminar con las Leliqs. Las leliqs es un
endeudamiento que hace el Banco Central con los bancos a tasas de
interés locas, del orden del 80% para que la gente no retire el dinero
de los bancos. Esteriliza el ahorro interno, para poder pagar la deuda
externa, a tasas descomunales.
Las elecciones no resolvieron nada
En este artículo que escribimos la semana pasada, nosotros planteamos
que esto no puede durar más, y advertimos sobre la posibilidad de que el
gobierno mate a las Leliqs. ¿Qué quiere decir que mate a las Leliqs?
Que de golpe baje la tasa de interés del 60%, y que los depositantes se
vayan del sistema bancario. Pero como no pueden ir al dólar, porque hay
un cepo, propicia una salida del dinero que va a desatar un episodio
hiperinflacionario. Cito esto, porque esta licuación o desvalorización
de la deuda del Banco Central acaba de ser anunciada hace un par de
horas.
Lo que importa acá, por lo tanto, es el desarrollo de la
crisis financiera y económica. Importa sobre todo la crisis financiera y
económica porque después de lo de Ecuador y lo de Chile, la política de
ajuste no sólo quedó enterrada con las elecciones, y ya estaba
enterrada antes, sino quedo enterrada en América Latina. Porque todos
los gobiernos saben que mas tarde o más temprano este tipo de políticas
lleva a rebeliones populares como la de Ecuador y de Chile, y eso está
jugando un papel inmediato, real, aunque sea solamente una perspectiva.
Pero es una perspectiva inmediata. Las elecciones no han resuelto ningún
problema - y han colocado al equipo kirchnerista en la obligación de
entrar en un acuerdo o con Macri o con el FMI o con los acreedores
internacionales, en cuyo caso, toda la perspectiva que podía tener un
trabajador que votó por la fórmula del Frente de Todos, que es encontrar
un laburo, un aumento de salario real o salir de una situación extrema
de pobreza, queda liquidada. Esta es la caracterización que uno tiene
que hacer necesariamente.
De todos modos, es necesario agregar acá un punto que tiene que ver con la situación internacional.
Desde el punto de vista internacional lo que está ocurriendo en Chile
es un golpe severo al intento de derechización que montaron Bolsonaro y
Trump a partir de las elecciones en Brasil. Y que luego creyeron que
podían coronar nombrando a Guaidó como presidente de Venezuela,
volteándo a Maduro y colocando a Venezuela en la órbita del imperialismo
norteamericano. Eso ha sufrido un duro golpe con la derrota de Macri. Y
el gobierno kirchnerista esta obligado, por los lazos que tiene con
quienes lo votan, a decir que quiere la libertad de Lula. Además, está
obligado a decir que quiere la libertad de Lula porque depende la
libertad de Cristina. Y no puede renunciar a la libertad de Cristina.
Ahora, el gobierno de Bolsonaro ha salido al ataque y hasta ha
amenazado con disolver el Mercosur. Uno tiene que comprender que el
proceso político argentino es internacional en su contenido. Y por lo
tanto es una bomba que opera no sólo por factores puramente internos,
-como si la cuestión económica fuese ajena a la crisis capitalista
mundial, ya ahí tenemos una manifestación internacional de lo que está
ocurriendo- sino en el juego de estas potencias. Trump le ha dicho
“mirá, yo manejo el FMI, ahora no trates de salvar a Maduro, no trates
de arrimarte a ninguna perspectiva contraria a los intereses de Estado
Unidos en América Latina”. Ahora, si Fernández acepta eso, su libertad
política para resolver los problemas nacionales se va a cero. Y si la
libertad política para resolver los problemas nacionales es cero,
Argentina va a entrar en un período de rebelión popular. Como ustedes
ven, las elecciones, leídas desde el punto de vista del pasado histórico
reciente y de las perspectivas que se abren, dejan abierto un panorama
catastrófico. Naturalmente, todos ellos tienen esa conciencia esto, y
basta ver los diarios internacionales para comprobarlo. La palabra más
usada es catástrofe.
FMI
La perspectiva que más se
desenvuelve es la de que no se llegue a un acuerdo con el FMI. Un
importante economista norteamericano, el que con mejor detalle anunció
la crisis de 2008, dice que entramos en un periodo, de nuevo, de
estallido financiero, y a la hora de evaluar los factores pueden llevar
al estallido financiero enumera cuatro.
Él ahora no habla de
créditos hipotecarios, él dice que hay cuatro factores que puede
provocar un estallido financiero en conjunto o por separado: uno es la
agudización de la guerra económica entre China y Estado Unidos; el otro
es que se derrumbe la Unión Europea con motivo de la separación de Gran
Bretaña de la Unión Europea. ¿Se dan cuenta? Dos cosas pesadísimas; el
tercero es que la crisis de Medio Oriente lleve al bombardeo de Irán por
parte de Estado Unidos e Israel; es decir coloca tres cosas
pesadísimas, cualquiera de éstas que pase, tenemos un estallido
financiero, agravamientos, agravamientos y agravamientos; ¿Y el cuarto? Para sorpresa de todo el mundo, Argentina. Es decir que nosotros
estamos a la altura del bombardeo de Irán, de la desintegración de la
Unión Europea o de la guerra comercial entre Estados Unidos y China.
¿Por qué? Porque un default de Argentina significaría una bancarrota
política del Fondo Monetario Internacional, y un debilitamiento
extraordinario, sino la desaparición completa de la red de seguridad que
representa el Fondo Monetario Internacional para tantos países que
están entrando en crisis como consecuencia de la crisis general:
Turquía, Argentina, Indonesia, y una cantidad muy grande de países.
Es un fenómeno explosivo. Lo que hay que hacer ahora es trabajar el
desarrollo político que viene y buscar que los trabajadores se orienten
frente a las desilusiones, decepciones, y choques que van a tener como
consecuencia de este desarrollo político, que, si llega a un extremo de
movilización popular, va a ver al macrismo y al justicialismo en un
gobierno de unidad nacional. El macrismo arranca dividido la nueva
etapa, nadie quiere ver que detrás de Macri -que se considera un líder
porque recuperó dos millones de votos- hay todo un sector de Cambiemos
que dice “esto se terminó”, y que son los sectores que ya en el pasado
querían hacer un acuerdo con el peronismo. En el peronismo está el
kirchnerismo, están los gobernadores peronistas que son todos macristas;
es decir que tenemos en el escenario político dos coaliciones
profundamente disgregadas.
La izquierda
Por lo tanto, en
realidad argentina, después de estas elecciones, entra a un proceso
económico y político más grave que ha vivido hasta ahora. Lo cual coloca
el tema sobre la izquierda revolucionaria. Es aquí donde tiene
importancia el hecho de que el Frente de Izquierda retrocedió por debajo
-electoralmente- de las elecciones del 2011, cuando se presentó por
primera vez. Toda la izquierda se orientó a un abordaje electoral de una
crisis política que supera lo electoral. Hay un hecho que sintetiza
esta política, que es el llamado de Del Caño a que la crisis política y
económica sea debatida en el Congreso Nacional por televisión – que
busca colocar al Congreso en el árbitro político de la situación y la
izquierda como una alternativa electoral-parlamentaria. Esto ya se había
expresado antes: en el voto de la emergencia alimentaria y en otros
planteamientos políticos. El congreso es postulado como árbitro de la
situación porque el país no podría superar y no va a superar por largo
tiempo el tránsito electoral y la experiencia electoral. Está excluida
la tendencia a un derrumbe político y a rebeliones populares, y a una
política de reclutamiento en el terreno de la agitación de rebeliones
populares.
Este enfoque ha llegado a un punto -es la primera vez
que lo digo en una charla- que considero de particular gravedad, lo que
tiene que ver con el lenguaje. Se ha producido en la izquierda un
retroceso muy grande en el lenguaje. El retroceso del lenguaje
significa, en el fondo, destruir ya no el consciente de las masas sino
el subconsciente de las masas. Por ejemplo: ya no hay más trabajadores,
hay laburantes; no hay compañeras y compañeros sino pibas y pibes; se
repite la apelación a la juventud y no se habla de la clase obrera. Son
todas categorías históricas del movimiento obrero y del pensamiento
marxista y del método proletario de la revolución social en la época del
capitalismo decadente.
La idea de compañero es una idea muy
profunda. En los círculos reaccionarios varias veces escuche “puedo ser
amigo tuyo, pero no compañero”. Es decir, podemos tener una relación
personal, pero nunca una causa de lucha social. Los círculos
reaccionarios entienden que compañeros alude a una causa común. En una
época circulaba muchísimo la anécdota siguientes; entra un tipo a una
asamblea telefónica y le pregunta a una mujer “¿Quién ese señor?”, en
referencia al orador: y la mujer, peronista, le contesta: “el señor está
en el cielo acá abajo somos todos compañeros”.
Este lavado del
lenguaje va dirigido a una audiencia de la que no se espera ni desea que
forme una consciencia revolucionaria. Por lo tanto, es grave que
tengamos esta crisis de dirección en la izquierda en un periodo de estas
características, que practica un abordaje no revolucionario sino
parlamentarista. Eso no significa estar contra el trabajo en el
parlamento sino valerse del parlamento para una tribuna revolucionaria.
Cuando digo que el partido comunista de Chile o la izquierda de Chile le
da la espalda a la rebelión popular, no estoy pidiendo que se vaya del
parlamento, sino que desde allí también, y especialmente, convoque a la
rebelión popular, a la renuncia de Piñera y a una Asamblea
Constituyente, que revoque todo los poderes del estado. En contra de
esto, tenemos a dirigentes del oficialismo del PO, en la postura
contraria: con expresiones como las de “queremos que Macri termine su
mandato”, etc.
El abordaje parlamentarista y electorero de una
crisis de régimen político es nefasto. Chile es un país que en el curso
de estos años ha desarrollado gigantescas movilizaciones populares,
porque en definitiva ¿Por qué era previsible que Chile terminara en una
rebelión popular? Porque en Chile, desde 2006, han habido movilizaciones
estudiantiles gigantescas que terminaron en una frustración. Luego
movilizaciones gigantescas que terminaron en una frustración. Luego
huelgas mineras que terminaron en una frustración. Luego de lucha de
jubilados que terminaron en una frustración. Luego de que se fue
cargando la caldera popular, porque nunca consiguió nada a pesar de
poner decenas y decenas de miles de personas en la calle, entonces le
aumentan el 0.2% del subte y unos ‘’pibes dicen “saltemos el molinete”.
El salto al molinete, acompañado de una represión, puso fin a una etapa.
Porque dicen: “me cagaste con los estudiantes, me cagaste con los
docentes, me cagaste con los mineros, no me vas a decir ahora lo mismo
que les dijiste a todos ellos para que retiren la movilización y acepten
la nueva circunstancia”. Concluye una etapa en el desarrollo de la
consciencia política.
De manera que hay dos cosas a tener en
cuenta: de un lado, como uno aborda en esta fase de la crisis, y el
problema de construir una izquierda revolucionaria - aunque la palabra
reconstruir sea excesiva porque la izquierda revolucionaria existe como
tradición, como programa y como organización y está representada por los
organizadores de esta actividad en Psico de La Plata. Lo digo como un
hecho objetivo. Cuando hago esta reivindicación me refiero a una
corriente histórica que por esta vía ha demostrado una vitalidad
considerablemente superior a la del pasado porque ha peleado y esta
peleando no sólo contra la burguesía sino en un debate político en la
izquierda para defender y desarrollar una dirección revolucionaria.
Transición
En lo inmediato tenemos la transición de aquí al 10 de diciembre. Esta
medida que tomaron y que comentamos de las Leliqs, vamos a ver qué
consecuencias económicas tienen. Vamos a ver si prosigue la tregua que
las masas le dan al régimen político entre las PASO y estas elecciones
del 27 de octubre -una tregua relativa porque hay conflictos por todos
lados. Cómo siguen esta nueva fase de la transición presidencial,
mientras se agravan tanto la crisis económica como la política e
internacional.
Entonces es claro que el abordaje de esta
situación, que no puede ser parlamentario, tiene que incidir en poner de
manifiesto las principales reivindicaciones de las masas. Porque el
problema del salario, el problema de las jubilaciones, el problema del
empleo, de la desocupación, de los despidos; en esta situación han
dejado de ser reivindicaciones sindicales porque no se arregla con un
aumento del 5%, ni del 10% ni del 20%.
Inclusive, hay una gran
deformación: se ha abandonado la consigna del salario mínimo igual a la
canasta básica familiar. Porque se toma como canasta familiar la canasta
de pobreza, de 35mil pesos, cuando históricamente lo que tomábamos como
canasta familiar es la canasta integral que necesita una familia
trabajadora con dos hijos, que es la familia tipo -estadísticamente, no
quiero decir que una familia tiene que tener dos hijos- la que se ha
tomado y que esa canasta es de 70mil pesos. Por lo tanto, en algún
momento nosotros en algún escrito pusimos 35mil a fuerza de que todo el
mundo repetía el salario igual a la canasta familiar, 35mil es una
canasta de pobreza. Ningún partido revolucionario puede reivindicar para
la clase obrera que el salario mínimo sea la canasta de pobreza. Por lo
tanto, tiene que ser los 70mil pesos. Y si Argentina está dispuesta a
pagar 400mil millones de dólares de deuda externa, rifó en seis semanas
22mil millones de dólares y en el último año 80mil millones de dólares,
que se vayan a joder a otro lado porque no pueden dar un aumento del
70%. Es más, ese aumento del 70% es clave y una canasta de 70mil pesos
es clave porque pone a la Argentina ante la obligación de tomar medidas
anticapitalistas profundas, porque en el marco del capitalismo va a
haber una resistencia directa e indirecta para no cumplirlo.
Este abordaje tiene que hacerse sistemáticamente: una agitación, otra agitación y otra agitación.
Existe un desprecio por la agitación, cuando es el método histórico de
los partidos revolucionarios para unir su programa con la clase obrera y
para unir su planteamiento con la experiencia de los trabajadores. Ha
sido sustituida por el ‘spot’. Vamos a tomar un ejemplo: vamos a suponer
que un partido revolucionario hubiera desenvuelto esta agitación en
Chile, en las semanas previas, en los meses previos a esta rebelión. La
gente hubiera leído y hubiera seguido su camino, aparentemente. Cuando,
sin embargo, el caldero estalla, ese partido gana el derecho a
participar en las filas de la rebelión debido a su trabajo preparatorio
de agitación y organización. En cambio, el que no lo hizo es visto por
la gente como intentando usurpar lo que es una iniciativa exclusiva del
pueblo.
Es la experiencia política que hemos desarrollado como
Tendencia. Realizar previsiones y desarrollar las conclusiones que
surgen de esas previsiones; actuar antes quiere decir preparar
políticamente las grandes luchas. Ha cumplido una función de
clarificación y de previsión allí donde faltó esa previsión. Es
fundamental. Nosotros hemos llamado a votar al FIT advirtiendo la deriva
electorera, el abordaje electorero. Ahora tenemos que el abordaje
electorero no produjo un avance electoral.
Quiero retomar sobre
este balance una idea anterior. Este retroceso enorme que ha tenido el
FIT ocurre, en este caso con el MST. Ampliar la unidad redujo la
influencia. Contra toda evidencia el PTS dice que Myriam Bregman hizo
una gran elección, para salvar un caso del desastre general. No cuenta
que Zamora sacaba más del 4% en elecciones anteriores, y que la pérdida
de votos que tuvo en octubre, cuando sacó poco más que 1, no fueron al
FIT-U En el pasado, con Zamora teníamos casi el 10%, ahora con Zamora
tenemos poco más del 7. Los votos de Zamora fueron a otro lugar que no
es al FIT.
Pero volviendo. El problema viene de mucho más lejos,
en el sentido de que el Frente de Izquierda es un frente que interviene
episódicamente en los acontecimientos electorales, por lo tanto para las
masas no representa una dirección política. No arma su autoridad en el
proceso político general. Cada uno de los partidos por separado actúa en
función de la elección siguiente, que en la Argentina ocurre cada dos
años, con lo cual, al terminar una elección, irse de vacaciones, empezar
las clases, ya hay que prepararse para la siguiente. Esa es la
autoridad que no se ha formado, la autoridad de una dirección política
en la que se lo vota eventualmente en una elección porque se entiende
que tiene la capacidad para, eventualmente con un apoyo más masivo
dirigir, los destinos del país. Pero los armados electorales y los spots
de Netflix no dan esa autoridad y no podrían darla de ninguna manera.
Entonces tenemos esa crisis, lo cual lo quiero destacar no simplemente
como protagonista de una lucha política que soy, sino que lo quiero
destacar por la excepcionalidad del momento político: un peronismo
disgregado que se ha atado con alfileres. Por otro lado, el macrismo ha
fracasado en lo que vino a hacer en 2015. Por lo tanto, está minado por
una desintegración interna objetivamente inevitable. En una etapa de
este tipo tenemos una crisis, no de una dirección de la clase obrera
argentina, -porque nunca la izquierda ha llegado a ese desarrollo
político- pero si en el sentido de una crisis de la dirección potencial
de la clase obrera argentina. Se impone un debate, hay que clarificar,
hay que avanzar con ideas y hay que avanzar con programas. Esas son las
dos grandes tareas del momento. Este es el balance que estoy en
condiciones de ofrecerles sobre el domingo pasado en la dimensión
política más amplia, así que les agradezco mucho.
EN DIRECTO | La crisis política y las tareas de la izquierda, charla con Jorge Altamira en La Plata
Publicado por Política Obrera en Martes, 29 de octubre de 2019

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