
El 1 de noviembre, plenario obrero nacional.
Por Manuel Quiroga para Política Obrera.
A un mes de la ocupación de Kimberly Clark por sus trabajadores, su voluntad y decisión de ir a una lucha a fondo no cede.
Luego de seis audiencias en la Secretaría de Trabajo de Nación, la
patronal de Kimberly-Clark mantiene su aparente determinación de cerrar
la planta Bernal.
En la última audiencia, la patronal solicitó la
caída del proceso preventivo de crisis (PPC), a lo que la Secretaria de
Trabajo respondió favorablemente de inmediato, abriendo el camino a
avanzar con los despidos, y hasta a un posible intento de desalojo.
Hasta el momento, la patronal insiste con los aprietes individuales,
presionando por los retiros "voluntarios". Las asambleas obreras
ratifican una tras otra la decisión de sostener la ocupación, y exigir
la intervención del Estado para garantizar la reactivación de la planta
Bernal, los puestos de trabajo y las condiciones laborales.
La
Federación Papelera se ha limitado a acompañar las movilizaciones, y a
aislar el conflicto. No han puesto un pie en la fábrica, y ha quitado
todo apoyo económico, que consistía solamente en pagar algún micro a las
movilizaciones a las audiencias. Todo esto, mientras el gremio está
recibiendo un golpe tras otro, con cierres y suspensiones masivas que
arrasan con el salario de los papeleros.
Mientras tanto, los
trabajadores siguen sin recibir notificación de despidos, por lo cual
siguen siendo trabajadores de Kimberly. El conflicto está sostenido por
la tenacidad obrera, que defiende los puestos de los 200 trabajadores.
Esa tenacidad está cimentada en el trabajo sistemático de la comisión
interna por 12 años de labor, con conquistas que colocan al salario en
Kimberly un 100% por encima del convenio. Y con una defensa sin
cuartel de las mejores tradiciones de la clase obrera: todas las
decisiones se toman en Asamblea, conquistas mediante la lucha, amplia
solidaridad obrera con los conflictos y las causas populares, como la
recordada participación en la toma de AGR.
Sobre esta base, los
papeleros de Kimberly han recorrido una gran variedad de acciones de
todos los aspectos, movilizaciones, volanteadas, piquetes, festivales,
actos, mesas de agitaciones en las peatonales, etc.
Previo a la
ocupación, desde Kimberly y la Lista Gris, se sumaron fuerzas en la
coordinadora de trabajadores de Zona Sur, junto con otros conflictos
como Ansabo, Ran Bat, Petronas, etc, que plantearon sesionar en las
puertas de KC.
A un mes del intento de cierre de la planta, los
trabajadores decidieron dar un salto importante en la lucha, y llamar a
un Plenario Obrero Nacional de delegados, comisiones internas y
sindicatos en apoyo a la ocupación.
Este Plenario Obrero Nacional
tiene como función defender la lucha de KC, a la vez que extender la
experiencia al conjunto de los trabajadores, que enfrentan, o están ante
procesos de vaciamientos, cierres y despidos masivos.
La
magnitud del combate de los Papeleros contra la multinacional
Kimberly-Clark, es la medida de las tareas del movimiento obrero para
enfrentar el ajuste y las reformas laboral y previsional que tiene en
carpeta la burguesía. A poco de andar, ya varios sectores en lucha,
comisiones internas del cordón industrial del norte de la provincia de
Buenos Aires, y del cordón de San Lorenzo, seccionales de la CTA
Autónoma, movimientos de desocupados, la Coordinadora de Trabajadores de
la zona Sur, con la Papelera Ansabo a la cabeza, han comprometido su
presencia.
Es una campaña que está en crecimiento, y que tenemos
que desarrollar. Vastos sectores del movimiento obrero que rompen con la
burocracia deben sumarse, estamos a pasos de una intervención histórica
de la clase obrera, donde la burocracia sindical, soldada al "pacto
social", no logra contener.
La clase obrera está luchando
denodadamente contra la estrategia de la burguesía de arrasar con los
derechos laborales - los "costos laborales", dicen-, ocultando que el
verdadero costo es la crisis de la deuda y default. El recambio de
gobierno no plantea más que desangrar el país para pagar la deuda y
extender los negociados de la burguesía nacional. Las semanas de
"transición" marcan una aceleración del ataque a los trabajadores. Hace
falta un norte único para esas luchas, desde los estatales chubutenses
hasta los azucareros de Jujuy. Ese norte no puede ser otro que la Huelga
General por todas las reivindicaciones.
Es necesario un salto en la "coordinación de las luchas", hacia un planteo de conjunto, frente al derrumbe del régimen.
- Ocupación de toda fábrica que cierre o despida.
- Fuera la burocracia sindical
- Reparto de las horas de trabajo.
- Salario mínimo igual a la canasta familiar.
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